Analizada Científicamente: ¿Es tan Efectiva la Creatina? Parte I Eric S. Rawson, Ph.D. Departamento de Ciencias del Ejercicio y Deportes Bloomsburg University Bloomsburg, PA Priscilla M. Clarkson, Ph.D. Departamento de Ciencias del Ejercicio Universidad de Massachusetts Amherst, MA PUNTOS CLAVE INTRODUCCION En esta época donde el éxito deportivo con frecuencia está relacionado al incremento de ingresos económicos a futuro y cuando muchos atletas tienen la actitud de "ganar a toda costa", el empleo de suplementos nutricionales se ha incrementado considerablemente. El monohidrato de creatina es un producto comúnmente usado, representa al alrededor de 400 millones de US$ en ventas anuales sólo en los Estados Unidos (American Academy of Pediatrics, 2001). Los atletas de la antigua Unión Soviética pueden haber estado ingiriendo creatina para aumentar su rendimiento desde los años 70 (Kalinski, 2003), pero su popularidad como medio para mejorar el rendimiento se incrementó al inicio de los años 90 debido a que los ganadores de las medallas de oro olímpicas Linford Christie y Sally Gunnell, confesaron haberla empleado (Hawes, 1998). Además, las publicaciones científicas revelaron que la suplementación de la alimentación con creatina podría aumentar las reservas musculares de creatina (Harris et al., 1992) e incrementar el rendimiento en ejercicios breves y de alta intensidad (Greenhaff et al., 1993), aumentando así la creencia en las evidencias anecdóticas sobre sus beneficios. A diferencia de muchos suplementos nutricionales, se ha realizado mucha investigación sobre la creatina, pero su eficacia como medio ergogénico aún es controversial. El objetivo de este artículo es resumir las publicaciones disponibles relacionadas con la presencia de efectos ergogénicos y efectos adversos asociados a la suplementación con creatina. REVISION DE LAS INVESTIGACIONES Papel de la creatina en el metabolismo energético La creatina es un componente no esencial que puede ser obtenido en la alimentación o sintetizado por el hígado y el páncreas (Walker, 1979). Existe en forma libre o fosforilada (Ej. fosfocreatina o PCr) y aproximadamente el 95% de la creatina del cuerpo es almacenada en el músculo esquelético, donde su principal función es la de suministrar energía. En los momentos en que se incrementa la demanda energética, la fosfocreatina (PCr) dona su fosfato a la adenosina di-fosfato (ADP) para producir adenosina tri-fosfato (ATP). Acciones como la carrera de velocidad y el levantamiento de pesas, que involucran esfuerzos cortos e intensos, dependen fundamentalmente del sistema de energía de ATP-PCr. Este es el único sistema de combustible en los músculos que puede producir energía a una tasa suficientemente alta para realizar estas actividades. Pero el sistema de energía del ATP-PCr puede suministrar ATP a una tasa máxima por sólo unos segundos antes que las reservas de ATP se agoten. En consecuencia, se ha planteado la hipótesis de que las personas que incrementan sus niveles de creatina muscular debido a la ingesta de suplementos de creatina tienen una mayor reserva de energía disponible para mantener este tipo de actividad. Además de incrementar la reserva de energía muscular, la suplementación con creatina podría incrementar la resíntesis de fosfocreatina (Greenhaff et al., 1994), sin embargo, esto no se ha encontrado en todos los casos (Vandenberghe et al., 1999). Después de una fase de carga con creatina (usualmente de 20g*día-1 durante 5 días), sus niveles aumentan aproximadamente 25% hasta lo que parece ser un máximo de alrededor de 160 mmol * kg músculo seco-1 (Harris et al., 1992; Hultman et al., 1996). De esta manera, los atletas pueden comenzar un ejercicio de alta intensidad con niveles mayores de creatina muscular disponible para la producción de energía. Esto es análogo a cuando los atletas de resistencia emplean carga de carbohidratos para llenar al tope sus reservas de glucógeno antes de la competencia. Existe una variabilidad considerable en el incremento de la creatina muscular después de la suplementación, algunos individuos no responden (presentan poco o ningún incremento en la creatina muscular), mientras que otros responden mucho (>30% de incremento en la creatina muscular), (Harris et al, 1992). Incidencia de uso de la creatina La suplementación con creatina es ampliamente utilizada en el deporte (Greenwood et al., 2000; LaBotz & Smith, 1999; McGuine et al., 2001, 2002; Ronsen et al., 1999; Sheppard et al., 2000; Stanton & Abt, 2000), y los reportes indican que muchos atletas la ingieren por largos períodos de tiempo (Juhn et al., 1999; Sheppard et al., 2000; Stanton & Abt, 2000). Las encuestas señalan que 17 a 74% de los atletas de varias edades y disciplinas deportivas usan creatina y hasta el 50% de los jugadores de último año de secundaria de los equipos de fútbol americano la consumen (McGuine et al., 2001). A pesar que las investigaciones demuestran claramente que una dosis de creatina alta y breve (5 días) es suficiente para saturar a los músculos con creatina (Hultman et al., 1996), los datos de las encuestas indican con frecuencia que los atletas la consumen por semanas o meses, en lugar de hacerlo algunos días previos a un evento deportivo Juhn et al. (1999) reportaron que los jugadores de béisbol y fútbol americano usualmente ingieren la creatina fuera de la temporada, momento del año en que los atletas realizan entrenamientos para aumentar la fuerza o la masa corporal para el siguiente período competitivo. Así, en lugar de ingerirla de forma aguda para incrementar el rendimiento en un evento deportivo en particular, muchos atletas la usan de forma crónica en un esfuerzo para incrementar la fuerza muscular, el tamaño de los músculos y la masa corporal durante el entrenamiento. Factores que influyen en el aprovechamiento de creatina por el músculo después de la suplementación El principal factor que determina cuanta creatina será aprovechada por el músculo después de la suplementación es el contenido inicial de creatina en ese músculo (Harris et al., 1992; Hultman et al., 1996). Los sujetos con reservas bajas de creatina muscular presentan el mayor incremento, mientras que los sujetos con niveles superiores experimentarán poco o ningún incremento. Sin embargo, esto no puede explicar completamente la gran variabilidad de las respuestas entre los sujetos. Las investigaciones realizadas en animales e in vitro durante los años 70, demostraron que la insulina aumentaba el transporte de creatina desde la circulación hacia el músculo esquelético de ratas (Koszalka et al., 1972; Haugland & Chang, 1975). En consecuencia, algunos estudios clínicos reportaron aumentos en la toma de creatina muscular o reducción de la pérdida urinaria de creatina durante la suplementación con creatina acompañada de infusiones de insulina, ingesta de carbohidratos y la ingesta de una combinación de carbohidratos y proteínas. Por ejemplo, Green et al. (1996 a,b) demostraron que la ingesta de una dosis alta de carbohidratos (~ 90g, 4 veces al día) conjuntamente con creatina puede reducir las pérdidas urinarias de creatina e incrementar su acumulación en el músculo cuando se compara con la suplementación de creatina solamente. Debido a que estas altas dosis de carbohidratos podrían no ser prácticas para todos los atletas, otros investigadores examinaron los efectos de menores cantidades de carbohidratos o combinaciones de carbohidratos y proteínas sobre la toma de creatina muscular. Por ejemplo, Preen et al. (2003) reportaron que la ingesta de creatina y 1 g de glucosa por kilogramo de peso corporal dos veces al día incrementó la creatina total del músculo en 9% más que la ingesta de creatina solamente, y Steenge et al. (2000) concluyeron que la ingesta de creatina con una combinación de ~ 50g de carbohidratos y proteínas produce un incremento en la creatina muscular similar a aquellas observadas después de la ingesta de creatina con ~ 100 g de carbohidratos.
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